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ENRIC CROUS-VIDAL. Un carácter en tipografía ------------------------------------------------------ Andreu Balius. Publicado en GRRR n. 7. Barcelona, Invierno 2001. ------------------------------------------------------ Enric Crous-Vidal Un carácter en tipografía Desde nuestra perspectiva actual como diseñadores gráficos podríamos considerar la carrera profesional de Enric Crous-Vidal como bastante irregular. Su compromiso con el arte, entendido como una forma de intervención creativa en la sociedad le llevó a realizar diversas tareas, tales como dibujante publicitario (como antes se llamaba a nuestro oficio de diseñador), escritor e ilustrador, entre otras muchas actividades. Podemos encontrar dos etapas verdaderamente interesantes y, a la vez, muy distanciadas en el tiempo. La primera está estrechamente vinculada a su actividad como director literario y plástico de la revista Art, en Lleida (1933-1935). La segunda se desarrolla durante sus años de exilio en París donde instaló su estudio y realizó su gran contribución a la tipografía de este siglo (1950-1954). Se trata de dos períodos donde un cierto afán protagonista hace aparecer a Crous como líder indiscutible, primero en el entorno artístico local de Lleida, después en los círculos más prestigiosos de la tipografía parisina. ![]() Anuncio del número 9 de la revista Art. Lleida, 1934 Enric Crous-Vidal nace en Lleida en 1908. Ya desde su juventud llega a un compromiso total con sus convicciones por lo que respecta al arte. Cuando uno lee los textos que escribió entre 1933 y 1934 para la revista Art, puede percibir en ellos una enorme carga explosiva que arremete contra todo aquello que huela a tradición. No es una persona que se caracterice precisamente por la moderación. Su espíritu transgresor se expresa a través de esos textos “de juventud” publicados durante unos años en que su entorno vital se encuentra muy alejado de las grandes capitales culturales europeas. Ello no supuso motivo alguno para el desánimo, al contrario, desde su ciudad tanto él como sus amigos, se sentían más libres de proclamar sus ideas sin cortarse un pelo. De esta manera se define Crous a sí mismo y a su grupo en el primer número de Art: «La generación actual, somos el chispazo que las bocas de acero escupen por las ventanas de los engranajes, cuyos dientes se mueven locamente y en revoluciones continuas, para vomitar el Progreso.» (nota 1) Y continua más adelante, «En la actualidad partimos del "ahora" y abarcamos el futuro. Poco nos interesa lo que ocurrió. Nada pueden decirnos de las pseudo-copias, adulteradas, tísicas, de todas las mil "escuelas" (escuela es sinónimo de séquito fúnebre) nacionales. El estándar con toda su brutalidad cósmica contra el decorativismo, refugio éste de todos los incapacitados de crear» (nota 2) Con estos fragmentos publicados en el primer número de Art, Crous carga contra el arte tradicional y abandera las nuevas ideas que llegaban desde Europa: el constructivismo, el cubismo, el futurismo y el dada. La revista Art se definió a sí misma como una revista internacional. En ella tendrían cabida las ideas de una época marcada por una visión más comprometida del arte con la sociedad. Art se mantuvo al margen de la estética artística ddominante en la época y se abstuvo de ser bandera de ninguna ideología determinada. Su fuerza estaba en la valentía de ser radical en sus planteamientos acerca del arte oficial. Afirmando que «la tradición es la negación de la evolución», o bien el deseo expreso de querer «obtener el bautismo de los anormales: La Normalidad es lo Ordinario». En su propuesta gráfica, Crous se siente próximo a las ideas de la Nueva Tipografía. Utilizará tipos de palo seco y elementos puramente tipográficos en la composición de sus páginas. En sus textos podemos verlo como un activo defensor de las nuevas tecnologías y de la necesidad de conocer las herramientas de impresión, encontrándonos incluso, en algunos casos, ciertos paralelismos con nuestra realidad actual: «...hoy, con la aparición de las figuras geométricas, filetes, topos y ornamentaciones modernas..., harán cambiar la trayectoria de los impresores, y las exigencias del público, a cambio de un confusionismo y desorientación por ambos sectores. Al manipular los cajistas estas innovaciones, queda manifiesta su incapacidad, de la que son propietarios la mayoría. Éstos para suplir sus impotencias creativas, hojean los catálogos, que como muestra de resultados obtenidos facilita la casa creadora; después de ser paseada su ineptitud como recurso óptimo, fusilan una muestra que es más o menos aceptable, al encargo pendiente, y así queda arreglado un problema, que después tiene sucesión crónica.» (nota 3) Para él la renovación debe ser la máxima del impresor. En el texto “Letrística”, publicado en Art nº5, expone una visión no unitaria del tipo de letra, a la vez que critica el decorativismo y lo superfluo en el uso de la tipografía: «De acuerdo, fuera góticos, redondillas, bastardillas y letra ornamental con decoraciones interiores y exteriores, pero no creemos tampoco en la perpetua bondad de un tipo determinado de letra.» Considera a la Futura como un diseño que estaría muy cerca del paradigma de aquello que debiera ser un tipo de letra. Y respecto al uso de un solo tipo de letra, para Crous «representaría de momento un gran paso, el dado por Paul Renner con el hallazgo de su Futura. Pero nosotros solo la aplicaríamos a las divulgaciones, llamémosles oficiales, de amplia difusión, pero nunca en los casos de uso privado, por ejemplo de una marca, de un nombre a distinguir entre otros de los competidores...» (nota 4) De esta manera defiende la variedad de formas tipográficas para los casos particulares. El número 0 se anunció como el último ejemplar de la revista. En él Crous arremetió contra la política cultural de su ciudad natal y sus instituciones. En 1935 se cierra la revista, en buena parte motivada por la escasa acogida que tuvo la iniciativa y la falta de ayuda económica. ![]() Tipografía "Catalanes", presentada en Caractère Noël, 1952 Como a tantos otros, la Guerra Civil obligó a Crous a un cambio de rumbo. La contienda bélica supuso el fin del núcleo leridano de vanguardia. Enric Crous junto con su amigo García Lamolla se dedicaron a la salvaguarda del patrimonio artístico en Lleida y Aragón, evitando que muchas obras de arte se perdieran, se deteriorasen o fueran pasto de los ladrones. Trabajaron según el programa organizado por la Generalitat de Catalunya que puso bajo su protección todos los edificios religiosos catalanes. Más adelante Crous tuvo que tomar las armas y sufrir el consecuente exilio. En Francia, formó parte de la Resistencia donde colaboró en la fabricación de documentos falsos y en 1945, al finalizar la segunda Guerra Mundial, se instaló en París. Allí rehizo su carrera recuperando el interés por la gráfica. Trabajó para una importante imprenta de la capital hasta instalarse por cuenta propia en 1950. Durante este periodo conoció al tipógrafo francés Maximilien Vox, toda una autoridad en tipografía que ejerció una enorme influencia en Crous. Vox le apoyará y le considerará el máximo representante de un movimiento latino autóctono la Grafía latina capaz de contrarrestar la frialdad de la tipografía alemana. Crous define a la Grafía Latina en contraposición al carácter germánico anteponiendo “la mano y el corazón frente al compás y la matemática”. Y pone como ejemplo de esa sensibilidad latina que él reclamaba para los nuevos alfabetos el trabajo del tipógrafo renacentista Claude Garamond. ![]() Díptico publicitario del caracter Paris. FTN, 1952 ![]() Tipo Ilerda. FTN, 1954 Folleto publicitario de la serie de viñetas Fugue d'Arabesques (páginas interiores). FTF 1952La Fonderie Typographique Française apoyará dicho movimiento y fundirá varios de los tipos diseñados por Crous para su comercialización: la serie de viñetas Fugue d'arabesques, en 1951; Paris y Flash, en 1952; la Champs Elysées (versión francesa de la Ilerda), en 1956 y la tipografía France, en 1959. (La misma Fugue d'arabesques y la letra Ilerda se fundirá en España por La Fundición Tipográfica Nacional en 1954). A finales de los años cincuenta, debido a la fuerza de las ideas del movimiento moderno y al éxito que estaban alcanzando tipografías como la Univers de Adrian Frutiger, la Fonderie Typographique, por razones comerciales, decidirá apostar por los tipos germanos y retirar su apoyo a la Grafía Latina. Diferencias con gente próxima a dicho movimiento le llevarán, poco a poco, a retirarse del entorno gráfico para dedicarse a la pintura. En 1966 crea su última tipografía a la que llamará Structura. Tal y como su nombre indica, este nuevo tipo supone el retorno a su admiración por la Futura de Paul Renner y, a la vez, un último intento de contrarrestar aquellas críticas que le acusaban de falta de rigor en sus diseños. Enric Crous-Vidal fallece en Francia en el año 1987, después de denegársele por dos veces la solicitud de retorno a España. Quizás lo más interesante de esta figura no sean sus tipografías sino las ideas que había tras ellas y el movimiento que él directamente tomó como propio, comprometiéndose hasta el punto en que, una vez agotado su discurso, Crous-Vidal se retiró de la escena gráfica. Notas: 1 fragmento del texto cartel, ART nº1. 1933 2 fragmento del texto de presentación de ART nº1.1933 3 fragmento del texto Imprenta, ART nº2. 1933 4 fragmento del texto Letrística, ART nº5 1933-34 |
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